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Sobre ciertas domas y el Sr. Pavlov
Artículo escrito por: Jorge Lisandro Montiel - 13/08/2004
 

Ivan Pavlov, un científico ruso, realizó un conocido experimento:
Cuando un perro ve comida, su boca se llena de saliva, éste es un reflejo natural o no condicionado. Pero si antes de cada comida suena una campañilla (después de muchas repeticiones) el perro segregará saliva con solo oir la campanilla, aunque luego no se le dé comida, esto es un reflejo condicionado.

Se llama reflejo condicionado a un reflejo que se programa mediante el aprendizaje, para que en lugar de un estímulo natural responda un estímulo que antes carecía de significado.

 

Este concepto aparentemente inofensivo, ofrece muchas posibilidades monstruosas para manipular el comportamiento de animales y también de personas (llamado lavado de cerebro), fué ampliamente utilizado durante Segunda Guerra Mundial y la posterior Guerra Fría.

Si se amaestra un perro para que cuando suene un timbre vaya a su perrera a buscar comida y una vez obtenido esto, se le enseña a evitar su perrera cuando esta prendida una lámpara sobre ella, por que de lo contrario recibirá un casigo. Cuando el perro ha aprendido esto, se le presentan  simultáneamente las dos señales. El perro tendrá ganas de ir por la comida pero a su vez tiene miedo. Consecuencia: el animal se siente combatido por dos sentimientos opuestos, ha caído en una situación de conflicto agudo, con manifestaciones parecidas al estrés y no sabe como salir de ella. En esta situación es muy fácil inducir o amaestrar al animal a que realice cualquier acción que nosotros querramos, ya que lo hará agradecido por salir de esa espantosa y torturante situación de conflicto agudo.

En estos principios anteriormente narrados se basan algunos métodos de doma de caballos, siendo el principal y más facil de apreciar el utilizado en Estados Unidos de América y gran parte de México, llamado "doma western" o disfrazado con otros nombres para ocultar más de lo mismo y que ha desembarcado ya en España y en otros países.

 
Este método se basa íntegramente en la coacción y el sometimiento, utilizando para ello una especie de bozal de cuadra o cabestro, llamado "jaquimore o jáquima", construido con una fina cuerda de nylon de 8 milímetros de espesor, que lleva dos nudos en la nuquera y dos más en la ociquera para causar más dolor.
Va unido a una cuerda o soga desde donde el "horsemanship" aplica fuertes tirones que impactan de una manera violenta en la cabeza del animal cada vez que quiere emprender su instinto natural de huida.
A esta acción violenta que causa dolor y espanto en el animal, al ser detenida su masa corporal en movimiento (400 o 500 Kgs de peso) ejerciendo un impacto sobre unos pocos centímetros cuadrados de apoyo, la denominan "control de huida", es el primer paso para anular o reprimir un instinto natural de una manera TOTALMENTE ANTINATURAL Y VIOLENTA, prontamente el caballo relacionará HUIDA-DOLOR, y no lo seguirá intentando.
Con esto, se ha realizado en poco tiempo la anulación de un reflejo natural por la sustitución de un reflejo condicionado.

El segundo paso de esta falsa doma natural, es lo que ellos llaman "control de espacio", que consiste en alejar al caballo de su lado, haciendo girar la punta de la soga, provocando un miedo natural en el animal que lo hace alejar ... y ya esta, así de fácil, ya hemos creado el conflicto agudo, de aquí en adelante será cuestión de presentar cualquier situación que se nos antoje que el animal estará pronto a tomarla para salir de esta situación conflictiva: la de alejarse del miedo que le produce la punta de la cuerda al girar, pero si lo hace recibe un fuerte tirón que produce un estallido dentro de su cabeza.

Muchas personas están adoptando estas modalidades de doma que se están poniendo de moda muy rápidamente, gracias a la ignorancia de las revistas especializadas que las promocionan y al desconocimiento general que aún existe en torno al caballo.

Conozco personalmente algunos de estos domadores, si bien me meresen mucho respeto como personas, no así sus métodos.
Su filosofía explicativa no se ve reflejada en la práctica, sus razones no concuerdan con la realidad.

 

Escribo esto, por lealtad hacia el caballo y por que de no hacerlo me sentiría cómplice si permaneciera en silencio.

Podrán pregonar lo que quieran, pero un tirón para impedir la huida es VIOLENCIA, y ninguna relación puede ser buena partiendo de un acto violento que quedará impreso en la mente del caballo para el resto de sus días.

Podrán servir para dar espectáculos y demostrasiones que sorprendan a los neófitos asistentes, pero no para domar correctamente a un caballo.

Se diferencian en muy poco de los métodos tradicionales de doma, aunque digan que aquellos son duros y coercitivos. Ambos SOMETEN O ADIESTRAN, no establecen una buena relación.

Una buena relación es aquella en que el caballo sigue siendo caballo y es el hombre el que debe aprender a SER CABALLO. Esto que parece tan simple de entender no lo es, los hechos lo demuestran.

Quiero cerrar esta artículo con un e-mail recibido,
que me motivó a escribir esta nota.

Estimado Jorge, cada vez veo con mayor claridad que éstos métodos "naturales" americanos no están basados más que en la coacción y el chantaje, y me lo están demostrando los propios caballos.

Perdona, ante todo, que te suelte un rollo, pero es que llevo una suerte de ideas en la cabeza que no puedo ir contando por ahí sin que me tachen de chalado, y te las contaré a ti, que al menos, si piensas que estoy chalado, no me lo dirás, ja ja.

Hace un tiempo que trato de educar a los caballos que tengo aquí en base a éstas teorías del "natural horsemanship" tan de moda, y pese a que los primeros resultados puedan resultar incluso espectaculares a un neófito,  con el tiempo van apareciendo las carencias que, para mí, éstos sistemas comportan.

Me propuse educar un caballo de unos seis años que corría por aquí, un caballo ciertamente autoritario, que mordía a la gente, se negaba a obedecer montado y se botaba si insistías en la orden. Hoy en día, puedo decir que éste animal es un ejemplo de docilidad y obediencia, mis amigos montan a sus hijos en él y yo puedo conducirlo y pararlo sin brida alguna perfectamente . Pero perdió su espíritu, hoy es un animal obediente pero abatido, sin brío, sin expresión, como un robot que cumple su cometido. La gente me felicita por la transformación que sufrió el caballo, pero yo me recrimino haberle robado el espíritu y haberlo convertido en una máquina con el copyright "naturalhorsemanship".

Ahora estoy educando un potro , y tengo miedo.  Éste animal hace toda la colección de ejercicios propuestos por éste "Natural Western" de manera admirable, y si lo digo es por que puedo demostrarlo. Sabe andar de lado hacia mí, recula a un gesto de la mano, sube de cuatro patas a una llanta de auto sin cuerda alguna,  lo puedo conducir y parar incluso al trote sólo agarrado de la crin, y hace, en fin, todo aquello que yo le diga que él sepa hacer. Pero, estoy criando un autómata?

No quiere estar conmigo. Alguien le ha de limpiar los cascos, y no le gusta. Alguien lo ha de bañar, y no le gusta. Alguien le ha de enseñar a permanecer atado, y no le gusta. Alguien le ha de enseñar, en fin, a obedecer, y ese papel siempre me toca a mí. Me dicen que el potro debe hacer ejercicio a la cuerda, debe hacerse fuerte y atlético, y el resultado es que cuando me ve con las cuerdas en la mano trata de esconderse. A veces trato de romper el círculo vicioso y lo llevo a pasear del ramal por el campo, pero inevitablemente al día siguiente serán las cuerdas, los cepillos, las mangueras, la grasa para los cascos, los ejercicios y las lecciones, el cansancio.

Ésta es una ecuación que trato de resolver, me espanta que dentro de un tiempo éste potro cause admiración entre la gente mientras yo, en mi fuero interno, me maldiga por haber construido un zombi, por no haber dejado ser caballo a un potro que sólo hubiera deseado eso, ser caballo, y no la confirmación empírica de las teorías del Dr. Miller.

Te cuento todo esto, Jorge, por que tengo la impresión de que tú lo entenderás.

Estoy intentando resolver una ecuación que no sé si tiene solución, pero no dejo de buscarla. Sé que soy exigente, muchos se contentarían con mucho menos, pero que le voy a hacer, si algo en mi interior me dice que siga buscando, que tengo que encontrarla.

Tengo que conseguir que, además de adiestrar un animal, relinche cuando me vea y arranque al galope para estar conmigo.

Es imposible, Jorge? No lo sé, pero seguiré buscando, preguntando, leyendo y experimentando, mientras el humor y las fuerzas no me abandonen.

Un saludo.

 
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